sábado, 9 de octubre de 2010

lunes, 23 de agosto de 2010

OPTIMISMO

geniales lunes que te recuerdan que sólo quedan 4 días para el viernes ;)

sábado, 14 de agosto de 2010

If I had a hammer

Nací en este Planeta.

Me arrastré por la sangre de mi propia madre.

Me escondí entre los humanos con la esperanza de no ser visto

pero en algún momento me crecieron piernas y empecé a caminar.

Me convertí en marido, en padre.

Tenía que evolucionar. Era el único modo de sobrevivir.


Dexter Morgan

jueves, 29 de julio de 2010

Hay un amigo en mí

http://www.youtube.com/watch?v=EIX_LxnVxRY&feature=related

miércoles, 23 de junio de 2010

ahora


tardes naranjas

cuentos macarras

polvo del camino en los dedos de los pies

noches de luna

y chocolate con almendras

sábado, 19 de junio de 2010

Carlos

La vida es la suma de las cosas que te pasan y las que no te pasan.

lunes, 7 de junio de 2010

jueves, 3 de junio de 2010

La importancia de los pequeños detalles...

o de los detalles pequeños aparentemente sin importancia.

jueves, 27 de mayo de 2010

La revelación del Karma

El Karma dice que no hay acción sin reacción similar y opuesta.

Entonces, por cada mala acción que yo hago aquí, en un mundo de un universo paralelo podría haber una sirena estupendísima de la muerte...

Y si este mundo es una mierda, en ese paralelo se tiene que vivir de lujo...

Por tanto, en vez de concentrar mis energías en aprender a dominar el poder de la mente a lo Uri Geller para atraer a un meteorito gigante que explosione y destruya la Tierra y todo vestigio de vida humana sobre ella, mejor esudio ingeniería para construir una nave espacial con la que salir al Universo a buscar agujeros negros que me lleven al mundo de yupi paralelo... 

jum...


jueves, 20 de mayo de 2010

THE BLUES

Play.


El blues de cuanto más mejor.





...y nunca encuentro las palabras con las que decir a veces tantas cosas... pero aún no me he cansado de escuchar esta canción.

jueves, 13 de mayo de 2010

Aventuras de autobús

Venía en el autobús un día cualquiera entre semana a la hora punta en la que los estudiantes salen del instituto y se arrellanan en los asientos del gallinero. En los cascos, mi programa de radio favorito me aislaba del mundo. Casi a la hora de salir, mi amigo F sube acalorado, viene corriendo para no perderlo.

Nos enfrascamos en nuestras conversaciones buscando huecos en los que planear cosas interesantes para el fin de semana. Además, hace días que no nos vemos y tenemos nuevas que contarnos. De vez en cuando el ensordecedor berrido de algún animal de bellota que llega desde atrás nos interrumpe. Pienso en Francia, en la gente educada, en la educación en general de la gente que no grita en los medios de transporte públicos, ni por las calles, ni en los bares ni nada; no grita. Mi amigo F me recuerda que no hace tanto teníamos su edad, y que por muchos improperios y desagravios que escupa con rencor, nuestra generación tampoco es que fuese la más ejemplar. Pienso en Francia de nuevo con un insoportable bufido de uno de los sacos de hormonas sin cerebro del final. Al menos no llevan Ipods con lo más selecto de la música tuchu tuchu a todo volumen para compartir con el resto de los viajeros su nulo sentido del gusto.

Continuamos con nuestra conversación, aunque a causa de las constantes interrupciones no conseguimos reencontrar el hilo. Un pequeño granito blanco sobrevuela la cabeza de mi amigo F. Pensamos que es una bola de papel, no le damos importancia... "Oye, vi a tu hermano el domingo, es un campeón, es digno de la admiración de cualquiera, va bien en el colegio, clases de guitarra, balonmano, conservatorio, judo... saca tiempo para todo..." Ahora son trozos de tela verde arrancada del respaldo de los asientos lo que nos llega desde el fondo, y eso que estamos sentados hacia la mitad del autobús, cerca de la puerta de atrás.

Mi indignación es tal que no llego a concentrarme de nuevo, ni siquiera intentarlo, en aislarme de semejantes mentecatos para prestar atención a mi amigo F; ahora esos malditos bucéfalos se divierten lanzando puñados de arroz al pelo de las muchachas que se sientan frente a nosotros, jaleando el espectáculo con solemnes versos "¡cazá te veah y con munchoh chiquilloh arredeóh!" "¡mañana garbanzoh, pacagáih pucheroh!". Ingenuas ellas, piensan que con mentar a sus desgraciadas madres solventarán el desaguisado...

Al fondo, las niñas guays del pueblo les ríen las gracias a los mozalbetes que el día de mañana pagarán mi pensión. Barrenderos, basureros, mendigos,... no auguro un futuro más prometedor a semejantes rucios. Ejemplo de respeto, tolerancia,cultura, convivencia y desarrollo que la LOGSE ha macerado en los lisos cerebros de los malnacidos que han caído en sus garras.

Mi amigo F me cuenta una anécdota que le pasó hace pocos días, en ese mismo autobús de un día cualquiera entre semana a la hora punta en que los estudiantes salen del instituto. Dos pupilas sentadas a su derecha conversaban sobre el último examen de lengua que habían hecho en clase. Una relataba que había sido durísimo; que en una de las preguntas le pedían que hiciese un comentario crítico sobre el texto, y que como ella no sabía lo que es un comentario crítico había respondido haciendo un análisis sintáctico de cada verbo que aparecía. Este es el futuro, señores. El caso es que, avanzando la conversación, su acompañanta le preguntaba sobre el futuro académico al que aspiraba al finiquitar el Bachillerato. La lumbrera crítica-sintáctica contestaba entonces que aún no lo tenía claro del todo, pero que le gustaría entrar en Periodismo.

Mi fe en la Humanidad recae ahora sobre el hermano de mi amigo F.

lunes, 10 de mayo de 2010

Nada es, todo se torna.

Aquellos que no admiten al propio enemigo o tratan de destruirlo son suicidas. Porque sin él, también ellos serán muertos.

HERÁCLITO

domingo, 9 de mayo de 2010

La ardilla que vivía en Granada y que queriendo llegar a Francia murió atropellada por un camión

Esto era una ardilla que vivía en los bosques de La Alhambra pero quería conocer mundo. Decidió entonces ir saltando de pino en pino para intentar llegar así, sin tocar el suelo, hasta Grenoble. Pero al llegar a Castilla se encontró con que no podía seguir con su camino por las ramas porque se acababan los arboles, por lo que bajó al suelo, y al cruzar una carretera pasó un camión y la atropelló.

A mi hermano Carlos.

jueves, 6 de mayo de 2010

FLY ONE TIME - Ben Harper

Inevitability
It's pounding at my door
screaming for more
In a world that owes you nothing
you give everything, everything

And now I'm caught in between
What I can't leave behind
and what I may never find
So fly one time
Fly one time

Standing at the edge of your life
at the edge of our lives
Don't hold on
There's no fighting back the years
So hard to unlearn to fears

Now you're caught in between
what you can't leave behind
and all that you may never find
So fly
Just fly, just fly, just fly one time

I see you so clearly, so clearly,
I'm so high
I see you up so clearly, so clearly
I'm up so high, so high

Now you're caught
Now you're caught in between
what you can't leave behind
and what you may, what we may never find

So fly, so fly, one time
So clearly, so clearly, so high
Fly one time
Just fly one time
If you fly one, one time



http://www.youtube.com/watch?v=Bt2ftbMjK6M

lunes, 3 de mayo de 2010

Cosas de chicas...

-Pues sí, chica, como lo oyes, un capullo más, si es que todos son iguales, no aprendemos... siempre me enamoro de los más inútiles...

-¿Tan mal te fue la noche?

-Mal no, peor. Es un arrogante, un chulo, un altanero, un soberbio y encima no sabe follar, parece mentira que después de haber estado tanto tiempo con su ex no sepa dónde está el clítoris.

-¿Pero acabasteis en la cama al final?

-Uff... ni te imaginas, 5 horas de sexo intenso sin parar, mete-saca-mete-saca, sin calentamientos ni nada, además, del duro, salvaje, de éste que te deja agujetas entre las piernas durante 3 días, tengo que sentarme en un cojín como si tuviese hemorroides, y aún así no paro de revolverme en la silla, te lo juro.

-¿Entonces... cuál es el problema? A follar le puedes enseñar con la práctica, de momento déjale claro que el mete-saca no te va.

-Mira, yo pienso que si una noche me apetece tema con un tío, aunque lo acabe de conocer, que es tontería reprimirse. Esas cosas del "qué dirán" y "qué van a pensar de mí" conmigo no van, yo nunca he sido decente y no voy a empezar ahora. Y puedo pasarle que no me dejase ver la peli porque estaba caliente, que fuese tan brusco en la cama, que lo más bonito que me dijese fuera "qué tetas más ricas", que después de 3 polvos seguidos me pidiese sexo oral, que me tuviese que contener la risa cuando me soltaba perlas del tipo "oh, sí, morena, me estás poniendo malísimo", incluso que luego no tuviese el detalle de acompañarme a casa, pero ¿sabes una cosa? Es que es muy fuerte... ¡me pidió correrse en mi boca! ¡La primera noche que nos acostábamos!

-¿Y qué? ¿No vas tú  de que lo importante es vivir el momento y que te tiras al que te da la gana cuando te da la gana? Además, tampoco sería el primero...

-Ya tía, pero para eso al menos tendría que haber esperado una semana más como mínimo, que hubiese más confianza... me sentó fatal...

-¿Y qué vas a hacer, no vas a volver a quedar con él entonces?

-¡Qué dices loca! ¡Tú no sabes cómo me comió el coño!

martes, 27 de abril de 2010

miércoles, 14 de abril de 2010

Cochinadas

A Míriam no le gustan las mujeres. Ella es divertida, sociable, dicharachera, tradicional, simpática y alegre. Es la novia ideal que toda madre quiere para su hijo.

Elvira es un poco salida, y le va de todo. Aparenta ser tranquila, sencilla y tímida, pero en el fondo no es más que una viciosa reprimida ansiosa por probar todo cuanto el lado oscuro le ofrezca.

Míriam lleva saliendo con su novio de siempre desde los 14 años. No conoce otro hombre. Tampoco quiere conocerlo. Ella es feliz engañándose con su fantasía imaginaria en la que él es el apuesto, caballeroso y atento hombre ideal que la respetará hasta su noche de bodas y con quién envejecer viendo corretear a sus nietos por un bonito jardín de mil plantas.

Elvira no está con nadie en concreto, prefiere estar con todos a la vez. Le gustan las noches de viernes de bar en bar, dejándose invitar a chupitos y coger de la cintura, eso la pierde. Se vende cada fin de semana sin remordimientos al jugador más rápido. Los hombres no la toman en cuenta, las mujeres la critican. Todos piensan que es una lagarta facilona, pero ella es feliz así, pues no se frustra confiando encontrar en garitos de mala muerte a su príncipe borracho de ron y fumando tabaco negro, sino que disfruta de su voracidad probando todo lo que se le pone a tiro.

Míriam quiere ser madre de un chico sano con el porte de su padre que juegue en el equipo de fútbol local, y de una rubia con pecas que herede sus ojos azules, a la que hacer dos trenzas cada mañana antes de plantarle un sonoro beso de despedida en la puerta del cole. Quiere ser esposa dócil y buena cocinera. Señora de su casa que espera paciente a su marido con la mesa puesta y los labios pintados.

Elvira es libre. El mundo le queda pequeño y vuela constantemente a las estrellas desde donde observa asqueada la inmundicia que se concentra en su planeta. Entonces se siente afortunada por ser diferente.

Míriam y Elvira quedan cada miércoles a las 5. Ellas dicen que para tomar café. Son amigas de toda la vida.


Foto: Painter Snake

martes, 13 de abril de 2010

Rumberos ele ele!

Estaban los Playmobil jugando a La Isla del Tesoro en su barco una tarde de verano en la piscina, cuando llegaron las odiosas Barbies a tomar el sol, y mandaron en su lancha a super Ken, el imbécil relamido de músculos artificiales, a echar de allí a los demás juguetes, bajo pretexto de que alteraban la tranquilidad que las frívolas necesitaban para su relax, lo que no les permitía concentrarse para pintarse las uñas de los pies sin salirse.

Entonces los Playmobil fueron a buscar sus guitarras y volvieron a la escena para entonar nada melódica y armoniosamente cada uno la canción más estruendosa y desafinada que pudo. Y empezó a llover.

Las Barbies corrían despavoridas a refugiarse antes de que el agua les inflase el perfecto liso asiático que tantas horas de peluquería les costaba o les estropease el cuidado cardado retro con el que intentaban parecer originales.

A los Playmobil les daba igual jugar bajo la lluvia, total... ellos no se despeinaban.

lunes, 12 de abril de 2010

Currículum - Mario Benedetti

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.

martes, 6 de abril de 2010

ho! ho! ho! la botella de ron!

El hocico de Schrödinger apareció olisqueando curioso, rompiendo el tenue haz de luz que se filtraba por la rendija entreabierta de la enorme caja en la que dormían hacinados los micromachines, los tazos viejos, las vías de un oxidado trenecito y todos los playmobil que durante dos generaciones habían creado tantas aventuras de piratas y bucaneros. El aliento húmedo del cachorrillo goteó sobre el Corsario Benbow, haciéndolo maldecir con un improperio tal que hizo sonrojar a las olvidadas Barbies rotas.


-¡Demonio de...! ¡Si es un chucho apestoso! Ven perrito... eso es... acércate, así, vamos, un poco más... ¡te tengo!


Enmarañó sus manos en la barriga de Schrödinger y se izó para agarrarse tan fuerte como pudo, pegado a su vientre como una garrapata.


Pronto el cachorro encontró una sucia muñeca de trapo que mordisquear, y moviendo alegre la cola por su hallazgo trotó feliz a su cojín dispuesto a dar buena cuenta de su nuevo juguete hasta dejarlo irreconocible. En ese momento, sigilosamente, el Corsario Benbow se dejó caer deslizándose suavemente hasta el suelo, libre al fin, aún intentando asimilar que había escapado de la prisión del viejo cajón donde quedaban relegados los juguetes con los que ya nadie jugaba. Había soñado con ese momento tantas noches, recordando en la oscuridad con sus compañeros de andanzas las mil y una aventuras surcando en su viejo galeón de guerra estanques infestados de cocodrilos de plástico y peces de colores que nadaban amedrentando a los incautos dejando ver sus aletas de tiburón sobre la superficie; la batalla con aquellos indios en la que una flecha que le rozó demasiado la cara se llevó su ojo derecho y le obligaba desde entonces a lucir su ya raído parche pirata; o aquella cacería en la jungla en la que salvó el pellejo de milagro, no como su amigo Willy, el guardián del tesoro de la isla, del que había enterrado los trozos que pudo recuperar bajo una enorme palmera después de verlo morir despedazado por una manada de tigres salvajes.


Ardía en deseos de recorrer de nuevo aquellos agrestes lares en los que había curtido su vida a base de ron, canciones piratas y las cicatrices que formaban un mapa en todo su cuerpo. Por suerte aún recordaba los recovecos por los que aprendió en otras épocas a deslizarse para atravesar por las hendiduras los portones y salir al exterior... aunque con la llegada del perro una enorme compuerta cuadrada le permitía salir sin arrastrarse... ¡perfecto!


Necesitaba sentir el frescor de la brisa nocturna en la cara... Contempló maravillado el despejado cielo primaveral que le envolvía, la bóveda cuajada de las lágrimas brillantes con las que había aprendido a hablar y entenderse en sus largas travesías nocturnas, surcando aguas aquí y allá. En tantas ocasiones se había sentido terriblemente solo en la inmensidad del Universo viéndolas centellear más lejos de lo que su razón jamás alcanzaría a imaginar. La majestuosidad que su ojo sano contemplaba le encogía el corazón y le formaba un nudo de congoja en la garganta que él no podía permitirse... ¡Era un pirata! ¡No un mariquita ni un niño llorica que se deja impresionar fácilmente!


Corrió en busca de la pila de arena que era el enclave secreto de su isla del tesoro... pero en su lugar una bonita fuente de piedra dejaba escapar el murmullo del agua clara que caía en una pequeña cascada. Entonces oteó para localizar la alberca de tiburones y caimanes... una magnífica piscina de aguas cristalinas había sustituido su charca... ¡y con cloro! ¡Habían exterminado a los peces! Quiso perderse en la jungla donde la planta más pequeña le triplicaba el tamaño, pero por más que anduvo en la dirección que le marcaban las estrellas no consiguió dejar atrás el suelo de loza... ¡Ah, el hombre! ¡Malvado! Había destrozado su paraíso virgen, en el que tan feliz fue, cambiándolo por frívolas comodidades...


Volvía desanimado en busca de su caja de juguetes rotos, cabizbajo, melancólico... intentando asumir que él no era más que otro viejo juguete destinado al olvido y al destierro de un paraíso que ya sólo existía en los recuerdos de su memoria, cuando sintió un calor húmedo en su espalda. Un lametón ¡puag! ¡estaba lleno de babas de perro! Schrödinger se había aburrido de su inerte despojo de trapo al despertar su curiosidad el pequeño hombrecillo moviéndose por el jardín. Intentó correr, pero el can era más rápido. Se escondía entre sus patas provocando el desconcierto del animal, trepó por su cola hasta su lomo y lo cabalgó como le contaban los jinetes indios que habían hecho ellos en sus aventuras. Schrödinger se revolvía juguetón, ilusionado porque al fin había encontrado quien le hiciese algo de caso, aunque no tanto como el Corsario Benbow que de nuevo se sentía libre, al fin alguien jugaba de nuevo con él, y qué más le daba que fuesen niños o cachorros, ¡él era un juguete y su misión era hacer jugar!


Y así pasaron la noche, correteando, trotando, agazapándose, acechando, saltando, siendo protagonistas de cacerías y persecuciones, hasta que el pequeño Schrödinger comenzó a acusar el cansancio de esas correrías nocturnas y decidió que era el momento de volver a refugiarse en su cómodo cojín de guata. Y allí, hecho un pequeño ovillo de pelo, se quedó dormido escuchando relatos de aventuras de piratas y bucaneros.



El Corsario Benbow esa noche regresó a su cajón, y durmió plácidamente con una sonrisa en la boca, como hacía años que no dormía, y desde entonces, cada noche, cuando el ajetreo del piso de arriba cesaba, en silencio, el cachorro empujaba con su húmedo hocico la tapa para dejar salir a su amigo aventurero, que le contaba mil emocionantes historias de islas de tesoros, mares llenos de tiburones y peligrosas escaramuzas con animales salvajes; piratas, corsarios y bucaneros que surcaban los siete mares al son de ho! ho! ho! la botella de ron!


miércoles, 31 de marzo de 2010

Hamid y el Genio

Hamid paseaba aquella soleada mañana primaveral por su tranquilo pueblo de las Alpujarras, cuando a los pies de un olivo un objeto brillante llamó su atención. Se agachó curioso y descubrió semienterrada una lámpara mágica. Sin dudarlo la frotó, ansioso por conocer al maravilloso genio que habitaba en su interior... ¿qué le pediría? ¿mujeres? ¿riquezas? ¿poder?


-¡Salud, amo! Soy el genio de la lámpara, llevo 3.998 años atrapado, y te concedo 3 deseos en agradecimiento por devolverme la libertad.


- Deseo... deseo... deseo... deseo pensarme bien lo que deseo...


- ¡Deseo concedido! Disponeis de todo el tiempo del mundo para dedicarlo a reflexionar sobre vuestros deseos, para ello os concedo la paciencia. Le restan 2, mi señor.


- Pues deseo... mmm... quisiera saber qué desear...


- A sus órdenes, mi libertador, os daré lucidez para aclarar vuestras ideas y que así puedan guiaros por los senderos más correctos. Os concedo la sabiduría. ¿En qué más podría complacerle?


- ¡Ya sé! Deseo conocer los entresijos de la capacidad del raciocinio, saber poner en marcha los complicados mecanismos que mueven el engranaje de la mente para dominar la deducción y comprensión humana y así poder concentrar mi fantástico poder en iluminar al resto de la humanidad con las soluciones a los complejos porqués del mundo en el que nos ha tocado vivir.
Y entonces, el genio, que ya le había concedido a Hamid los dones de la paciencia y la sabiduría, pensó que sería más fácil regresar a su lámpara y esperar tranquilamente durante otros 4.000 años a su próximo libertador.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Walk on the wild side

Había una vez una princesa encerrada en la torre de un castillo de un lejano reino, donde pasaba los días esperando a que un joven y apuesto príncipe viniese a rescatarla, al galope de su fantástico corcel tordo, melena rubia ondeando al viento, y brillo del sol reflejado en su coraza.


Una mañana, se levantó, se puso el mp3, bajó las escaleras, atravesó el jardín, cruzó el puente del foso de los cocodrilos, y se marchó escuchando Lou Reed.


Y fue feliz, aunque no comió perdiz porque era vegetariana.

lunes, 22 de marzo de 2010

Esmeralda



Estaba desencantada.




Hacía tiempo que el mundo perdía sus colores, que se diluían en la incesante lluvia que día tras día no paraba de azotar el cristal de su ventana.




El gris era un color tan... tan sin color...




Desde que abría los ojos sólamente veía el color gris, expandiéndose, extendiéndose a todo lo que alcanzaba su pequeño paraíso, dejando en blanco y negro su jardín del Edén particular donde tanto añoraba jugar. Echaba de menos sentir el verde de la hierba fresca al saltar, oler el rojo de los rosales, aguantar el equilibrio entre el blanco de las flores de los almendros, e incluso añoraba huir del azul del agua que tanto miedo le daba. El maldito gris se había adueñado de todo... le había robado la alegría de descubrir la pureza en cada color de su mundo, haciendo de él un lugar monótono, sin contrastes, lleno de tanto gris triste que se le encogía el corazón de la pena.




Y entonces, aquel día, casi sin darse cuenta, mientras saltaba del capó al techo del coche con desgana para pasar el rato, un brillo ahí en el cristal llamó su atención. Se acercó muy despacio pero sin temor, curiosa como era, y allí, en el parabrisas, justo enfrente de ella alcanzó a vislumbrar un leve destello verdoso mirándola desde el reflejo, al principio suave, más intenso cuanto más se cercioraba de que era realmente un color entre el gris. Eran unos enormes, inquietos e inteligentes ojos esmeralda de gata intrépida los que acababan de romper la desazón de su mundo gris.




Y allí, asombrada por lo que acababa de descubrir, se quedó bloqueada buscándole sentido a su fascinante visión. Durante tres días y tres noches no fue capaz de conciliar el sueño, no pudo comer, y ni siquiera se acercaba a buscar las carantoñas melosas con que la solían recompensar por su fidelidad y su caracter noble. Tres días y tres noches sin poder apartar de su cabeza esa imagen, sin encontrarle sentido, preguntándose el porqué de tan turbadora visión. ¿Sería un mensaje que tenía que descifrar? ¿Una extraña providencia con la que ella tendría algo que ver?




Al fin, acabando la tercera noche, buscando iluminación en las estrellas, una fugaz idea le cruzó la mente como un destello... ¿podría ser...?




Se concentró, y dedicó todo su esfuerzo a dar forma a aquella explicación que le parecía cada vez menos descabellada cuanta más forma tomaba, mientras esperaba que el alba le diese la razón. Y como todo llega, efectivamente, al amanecer, los primeros rayos de luz bañaron su cielo poco a poco de morados, para ir convirtiéndose después en naranjas y rosas, antes de transformarse en un limpio celeste que hacía brillar el verde de su hierba, el rojo de sus rosas, el blanco de sus almendros y el azul de su agua.




Y así fue como aprendió una importante lección: a no dejarse vencer ante el gris, aunque a veces parezca que lo inunda todo, que domina cada universo personal, porque el color del mundo está en los ojos de quien lo mira.

Carta de presentación


Mujer joven, sana, deportista, buen humor, sociable, inquieta y curiosa se ofrece para debatir sobre cine, fotografías de Chema Madoz, músicas del mundo, novelas de aventuras, intercambiar recetas de cocina y degustar helados de yogurt a cambio de un abrazo y tres palabras bonitas.